Por qué ganan los monstruos

Godzilla Superstar

En la Fotogramas de mayo,  los colosos de plantilla Jordi Costa y Fausto Fernández saltan a atizarse a favor y en contra del Godzilla de Gareth Edwards con un mínimo efecto destructivo porque el combate se acaba reduciendo a un leve desencuentro de filosofías personales que Costa ha resumido así en Twitter:  “Decimos exactamente lo mismo: lo mío no es mejor; sólo es menos avinagrado”.

Efectivamente: uno la recomienda y el otro no pero, al contrario de lo que sucede a veces al cotejar dos críticas, no hay duda de que ambos han visto la misma película: 90 minutos de calentamiento en forma de aburrido melodrama coral, con personajes y traumas que parecen extraídos de un manga de medio pelo indigno del talento de Bryan Cranston, Juliette Binoche, Ken Watanabe, Sally Hawkins o David Strathairn (lo que ganaría esta película reemplazando todos los diálogos por emoticonos; cuando no hablan, la historia está bien dirigida y hasta se sigue con interés), y una última media hora gloriosa de destrucción urbana espectácular en la que la interpretación llena de violencia y poesía de los monstruos (en particular ese Godzilla como héroe cansado) da sopas con honda a la de sus colegas humanos.

¿Tan gloriosa como para compensar las torpezas de guion de las tres cuartas partes previas? Fausto Fernández opina que NO. En cambio Jordi Costa, que ha teorizado mucho sobre la creatividad de la cultura basura y su gozosa inventiva y sinceridad visceral (en contraposición al insípido blockbuster industrial y a tanto supuesto cine bueno pero sin alma), tiene el estómago curtido y el ojo entrenado para distinguir el oro entre el fango y concluye celebrándola como un “superespectáculo de cine de autor, auténtico recital de formas, que parece hacerse constantes y pertinentes preguntas de puesta en escena para llevar la gramática del kaiju-eiga a un inédito territorio de poesía melancólica.”

La ley de Sturgeon dice que el 90% de todo es basura; confieso que yo salí del cine pensando como Fernández pero es cierto que, con el paso de los días, los aspectos mediocres de este Godzilla se van olvidando (qué son hora y pico de aburrimiento diluidos en mi océano personal de tiempo malgastado) mientras que las virtudes ganan en el recuerdo. Y creo que empiezo a entender a qué se refería Costa con lo de avinagrado: Si el 90% de cuanto nos rodea es basura, la tentación del cinismo es tan irresistible como el agua del mar para el naufrago que delira de sed. Si dejamos que se eche a perder nuestra capacidad de asombro, de reconocer y celebrar la chispa de la creatividad e invención genuina  donde quiera que surja, por muy efímera que sea o mal acompañada que venga, quizá tengamos que ir reservando butaca en el palco de los viejos de los teleñecos.

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